Viernes, 06 Junio 2014 00:00

MOTEL LAS TORRES

Escrito por Lady Motel
Valora este artículo
(3 votos)

Hoy tenemos el relato de una de mis cola...boradoras, llamada La gata. Como dijeran, aquí  les va:  

Hacía tiempo lo conocía, años, para ser exacta, pero desde desde el primer momento en que lo vi en el bar de mala muerte al que acostumbraba a ir con mis amigas (de esos que están muy cerca de Copilco), me sentí muy atraída por él; tal vez era su piel blanca o su estatura, pues es bastante alto, o su cuerpo delgado y bien definido, o el conjunto de todo en él.


Soy igual que Lady Motel, me gustan altos, aunque eso es fácil para mí porque 1.55 me hace fácil de moverme y abrazarme, sólo que a diferencia de ella a mí me gustan blancos como la leche.
El gusto físico ya estaba ahí, pero al verlo bailar hubo un flechazo sexual, pensé ¡no mames, si así como se mueve lo bate, que rico chocolate.... ¡wooooow, quiero que me lo haga ahora!
Y bueno, a resumidas cuentas, en 3 años jamás se me hizo el acostón con el susodicho, al que por obvio le llamaremos "EL LECHOZO", por aquello de la piel. Pero mi suerte cambió cuando después de varios meses de no hablarle ni verlo nos empezamos a frecuentar de nuevo, casi parece que a los hombres les gusta ser mal tratados.
Todo inició con unas cervezas, que nos quitaron la pena y dejaron salir las ganas reprimidas y acumuladas de tantos años; cachondeamos un poco en el bar hasta que le pedí que fuéramos a un lugar "más privado". Llegamos a un Motel ubicado exactamente frente al metro La Raza, sobre avenida Vallejo. En el "Motel La Torre" nos dieron la habitación, era pequeña y nada lujosa, las cobijas tenían hoyos y la pintura parecía de cuando lo inauguraron, estaba muy descuidado pero pues supongo que no podíamos esperar más por 200 pesos las 6 horas, idóneo para la calentura que traía y para un rapidín.
De cualquier modo íbamos a lo que íbamos, me tumbé en la cama kingSize y se lanzó sobre mi desesperado, me besó el cuello, primero lento e iba aumentando el ritmo junto con la calentura de ambos, sus enormes y hábiles manos apretaban mis senos, yo lo tomaba de la espalda, por abajo sentía unos repegones tremendos, y a pesar de que aún traíamos ropa sentía como su "amigo" ya estaba listo para actuar. Giramos y quedé arriba, me quité la blusa, el bra, desde luego también le quité algo de ropa a él, se enderezó para besar mi pecho como loco, ya quería conocerlo a fondo.
Yo estaba muy prendida, me acomodó en la cama, me quitó el pantalón y lamió suavecito mis piernas, luego se centró y me hizo sexo oral, es muy bueno haciéndolo, movía la lengua estratégicamente, de arriba hacia abajo y luego en círculos. Lo tomé de la cabeza y lo subí ¡ya necesitaba sentirlo dentro de mi! Le quité el pantalón, se montó sobre mí y me penetró primero tímido, lento luego rápido, y fuerte. Después me volteó y me puso en cuatro lo sentí muy profundo, se movía dentro de mí, era delicioso. Extasiada lo lance al fondo de la cama, me subí sobre él, me movía a mi gusto: rápido, lento, arriba y abajo o en círculos; amé su cara perversa y de goce en ese momento, pues me di cuenta de que no sólo lo estaba disfrutando yo. Lo hicimos como locos hasta que se nos acabaron las fuerzas y el tiempo; sin duda había valido la pena esperar ¡qué cogida, monumental¡¡¡¡
Ahora siempre recordare ese motel como "feo pero sirvió para lo que quería"

Información adicional

  • content_type: blog
Visto 2462 veces Modificado por última vez en Domingo, 08 Junio 2014 22:57

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.