Viernes, 17 Enero 2014 00:00

MOTEL NIAGARA

Escrito por LADY MOTEL
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Hace tiempo estaba urgida por comerme los huesos de XY, pero su trabajo no lo dejaba. Uno de los días en los que estaba harta de sus monosílabos por respuesta decidí tomarlo a la mala.
- Estás muy ocupado?
- Algo, pero qué paso?
- Tengo una urgencia mira te veo metro Zapata y te explico

 

Mi urgencia era de tipo corporal y nada más que esas manotas y ese cuerpo de 1.85 cm lo iban a compensar.

Llego rápidamente a donde le dije y volvió a preguntarme
-¿Qué paso?


- Mira la verdad estoy urgida porque me des una recarga y no de tiempo aire- dije mientras metía la mano a su bolsa del pantalón-

 

El hombre se hacia que no se enteraba de que iba la cosa pero su miembro no.

-¿A dónde me llevaras?- pregunto como niño cuando su madre lo lleva al médico
-Calla, no preguntes y camina- dije duramente

 

Caminamos lo más rápido que se puedo hacia eje 8 tomándolo de la mano. Al llegar fue extraño porque el hotel no tenia una entrada para peatones, pedí la habitación más sencilla por el poco tiempo que teníamos. La habitación tenia la cama de esas donde uno puede saltar de lado a lado sin problemas de caer, una mesa con dos sillas y una lámpara sobre la cama con un color azul que me encantaba, porque permitía besar y meterle mano sin que sepa mi hombre.
De la limpieza no me quejo pero si me hacia más falta una remodelación, porque no podía evitar recordar viejos hoteles.


Xy no sabía que hacer, casi por reflejo movió las manos a mi cintura y en ese instante le quite la corbata, lo lleve a la cama y le ate las manos.


-¿Qué te pasa?
-Nada, sólo es para que no corras; para que yo te corra.

 

Para empezar y como lo veía decaído al hombre le di unas lamidas hasta verlo ya bien preparado para la acción. En cuanto eso paso lentamente le di besos hasta llegar a su boca. Me subí en él y lo monte mientras lo seguía besando. Le desate las manos para que pudiera tocarme las nalgas y decirme al ritmo al que debía saltar sobre él.


Inútiles fueron sus intentos por tratar de recobrar el poder en la cama. Ahora era mío y sólo mío (aquí es cuando entra mi risa de bruja mala del cuento).
Las posiciones variaron pero la verdad extrañaba el sillón kamasutra porque en la habitación sencilla no estaba. Sin embargo los silloncitos me permitieron jugar, eso de los sentones se me da muy bien.


Al salir de la habitación y dejar seco al hombre, sólo me dijo entre risas:


-Me pagas la hora? Es que ahora si me sentí sexoservidor...

Por eso pregunto alguien que quiera que le pague por mi fiel vasallo????

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