Viernes, 04 Octubre 2013 00:00

LE TOCA LA CUATRO... NA MAS NO ENSUCIE

Escrito por LADY MOTEL
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El sábado pasado fui a una cabina, de esas que están en las tiendas rosas, hace tiempo que no iba y ahora viene a mi mente la primera vez que fui a una ...


Esa primera vez mi acompañante que era un buen abogado, y por lo tanto un perro poco fiable, pero muy "cogible", que me llevó a la zona rosa. Yo ya había visto la tienda varías veces, pero no sabía que existían cabinas y mucho menos del tamaño que eran. Mi buen amigo eligió una película de colegialas...esas me excitan un buen, ver sus tangas bajo las falditas cuadriculadas y sentirme una de ellas hace que me moje¡¡¡¡¡¡¡


Elegimos una cabina grande bastante amplia como para ponerme en 4 y cargarme mientras "veíamos" la peli. Dos chicos gays que estaban en la entrada nos dieron nuestra ficha y dijeron: LES TOCA LA CUATRO, QUIEREN CONDONES?

Afortunadamente el abogado, al cual llamaremos Bereman, por perro, venia bien preparado con condones y lubricante.

 

Al inicio y muy tímidamente me empezó a besar y a tocar mientras me excitaba dando lengüetazos en mi oído. Poco a poco mi tanga se iba mojando, así que el abogado empezó a tocarme mentido un dedo y luego dos a mi pequeña cavidad húmeda.


Ya para ese momento estaba completamente excitada y gimiendo a grito abierto. Tenía ganas de probar que se sentía hacerlo por detrás. Así que jugueteo con sus dedos hasta lograr excitarme lo necesario para no sentir tanto dolor y lentamente metió su miembro por detrás con ayuda del lubricante.

 

De pronto escuche una voz a través de un agujero de la puerta
-ABREMEEEEE QUIERO VER


Dijo un hombre con voz afeminada


-¿Qué hago?-Pregunté
-No abras otra cosa que no sean tus  piernas, la puerta déjala así- contesto Berman

Los intentos de abrir la puerta fueron varios, y todos de hombres que decían querer ver como fornicábamos, me halagaban al saber que mis gemidos eran así de ricos.


El Berman me dijo que teníamos que atorar la puerta y dejar que los ruidos fueran un motivo más de excitación en lugar de verlo como un estorbo. Y así lo hicimos, mi excitación al saber que muchos querían ver nuestro fornico era impresionante, me sentía como porn star, pero región cuatro. La verdad sentía tan rico por atrás que no quería que lo sacara. Unas nalgadotas hicieron que me hiciera decir unas palabrotas, ufff eso como me pone loca.


Después de una rica venida tenia que darse la ida. Así que limpiamos el lugar apagamos la película con un botoncito extraño que tenía y salimos entre miradas morbosas que se interrogaban si era yo la mujer de los gemidotes.


Que rico es gemir ... lo malo es que me delata

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Visto 1434 veces Modificado por última vez en Miércoles, 23 Abril 2014 21:45

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