Martes, 10 Septiembre 2013 00:00

PA´ PITOS CHIFLATE ESTE SILVATITO

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LADY MOTEL ATUENDO SEXY LADY MOTEL ATUENDO SEXY

Odio los viernes son días más cansados en el trabajo y son los días en los que me siento más sexy, por lo cual no son compatibles, porque en lugar de trabajar me gustaría estar en la cama de un hotel dando y dando amor.

Como todos los días me levante, me toque un rato hasta obtener un lindo orgasmo viendo porno y luego me bañe para partir el trabajo con cierta felicidad. Me vestí con Iba vestida con pantalón pegadito de tal forma que la tanga se marcaba un poco.


Usar tangas hace sentir sexy a las chicas y excita a los hombres, además de que evita la vergonzosa pena de que cuando andas bien caliente y el hombre te quita la ropa vea que traes calzones de abuelita y se baje la calentura.
Aborde el autobús hacia el metro y me senté del lado del pasillo, pensando "Ojala un guapote me rose un rato para llegar verdaderamente feliz al trabajo".
Unos minutos después se subió al autobús un hombre con barba de candado estatura media, vestidito como me gustan de traje, aunque un poco escuálido para mi gusto. Me pidió permiso para pasar y sentarse del lado de la ventana, lo cual me pareció raro ya que había muchos lugares disponibles.
Trabajaba de vendedor y tenía que trasladarse hasta el otro lado de la ciudad para llegar a la sucursal a la que iba, o por lo menos eso escuche cuando hablo con una compañera de trabajo (ya saben los nuevos celulares que no guardan el sonido).
No era feo el hombre pero empezó a sacarse los mocos, que asco¡¡¡¡¡¡¡¡¡ Y luego a rascarse el paquete con singular alegría que hasta llegue a pensar que tenía ladillas.
Me aburrí de esperar a que un hombre guapo se subiera y me rosara con su miembro en la cara, por lo que decidí dormir un rato colocando mi cabeza sobre mis manos recargas en el asiento de adelante.
Ya casi llegando al metro abrí los ojos y sin levantar mi cabeza mire sobre el pasillo dándome cuenta que estaba casi vacío el pesero. Mi siguiente movimiento fue al lado contrario para darme cuenta que mi compañero de asiento iba masturbándose. La pena fue ver que iba inspirándose en mi toda somnolienta y que el tamaño no era proporcional a su altura. De esas veces que te da pena ajena.
El hombre quería que lo mirara y la cara que me hacia era como incitándome a mamársela, como estaba ya bastante de malas tire la carcajada e hice señas con mis dedos de que lo tena muy chiquito para llegarme.


Ah caray si con ese pito silbas con que poquito aire lo has de hacer.

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