Viernes, 28 Febrero 2014 00:00

QUIERO QUE SEAS EL PRINCIPE… PERO DE CUENTO ERÓTICO

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La verdad las historias de Disney me dan bastante flojera, sin embargo me sentí envuelta en una de esas. La navidad es de las épocas que más me agradan, la gente recibe dinero y suele estar feliz, como si todos follaran antes de salir de sus casas. Sin embargo hay personas solitarias que se deprimen, para mi buena suerte me encontré un hombre así, y no me quedo más remedio que apapacharlo.


El hombre al que haré referencia como "el príncipe azul", iba a pasar sólo la fiesta de año nuevo, pobre sin nadie que le diera felicidad carnal. A pesar de tener unas cuantas semanas de conocerlo, muy buena gente y como buen hombre con bastante maña, me invitó a pasar el fin de año con él. Salimos el 31 de diciembre muy temprano en la mañana hfoto lady motel acia Tlaxcala, el plan fue llegar al Hotel Misión Tlaxcala, ubicado a un lado de la cascada Atlihuetzia, un lugar bastante romántico a la vista, instalarnos pasar la tarde en la alberca, algunas copas, ir a la cena de año nuevo y regresar el día primero a nuestras casas. Sin embargo yo le imprimí un poquito de sabor al asunto, que bien se le veía que quería.

 


El viaje lo hicimos en autobús. En cuanto pusieron la película, que es obvio que ni recuerdo el nombre, me recargue en el hombro de mi querido Príncipe azul, abracé su atlético torso y le permití a mis manitas juguetear hasta que alcancé a meterlas bajo su pantalón; al inicio reaccionó un poco espantado, porque no quería que nos vieran, pero después de unas cuantas caricias se olvidó de los recatos, nos cubrimos con su chamarra y se dejó querer.

 

Mis manos que son reconocidas por sus excelentes trabajos, y no de pintura, hicieron que su miembro se pusiera firme y listo para que mi boca le diera unos besos y algunos lengüetasos, el hombre entre el estrés, la adrenalina y la excitación ahogó un gemido antes de darme mi desayuno exprés ... huevos y sin jamón.

 

 

Una vez que llegamos a Tlaxcala anduvimos puebleando un rato luego fuimos a hacer el check list en el hotel, le dejé hacer el papeleo y dar unas cuantas firmitas, mientras yo inspeccionaba las instalaciones, bastante bonito el lugar, cancha de tenis, alberca climatizada, la cascada que hace una vista bastante romántica, etc. en verdad me sentía en cuento de hadas, y yo era la princesa pero en lugar de vestido ampón tenía baby doll.
Llegamos a la habitación y nos instalamos en menos de quince minutos, después de todo solo era una noche lo que íbamos a pasar ahí.


El siguiente punto en el itinerario era ir a nadar, así que procedimos a bañarnos, bastante decidida a consentir al príncipe azul llene la tina del baño con agua tibia y le di un masajito desestresante, desnudos acariciándonos en el agua tibia me entraron bastantes ganitas, pero decidí guardar energías para celebrar en la noche. Así que terminamos nuestro baño sin mayores percances pero bastante ganosos los dos. Procedió el a ponerse su traje de baño y mientras buscaba el mío me pasee desnuda por el cuarto sin mayor recato, lo cual al parecer fue demasiado para su fuerza de voluntad porque arremetió contra mí ... intensos besuqueos precedieron a una cogida salvaje como dos animales en celo, y eso que ni primavera era.


A las diez fuimos a la habitación prometiendo portarnos bien al menos hasta media noche, así que mi príncipe azul se puso bastante cómodo con pantalón y camisa y yo dispuesta a abrirle el apetito me enfunde en un entallado y cortísimo vestidito negro, el cual me puse sin nada debajo, cosa que me esmere en notifcarle para propiciar sus miradas que tanto me gusta recibir. Durante la cena me contonee por todo el salón para que su lívido aumentará.
El príncipe azul pidió para nosotros una botella de ron que a mi particularmente no me gusta mucho, así que bebí solo un par de copas pero tuve bastante esmero en que él bebiera bastante más de modo que se desinhibiera lo suficiente para hacer más divertida nuestra prometedora noche. Los hombres serios jamás lo son si uno los sabe despertar.


Apenas dieron las 12, brindamos y comimos la uvas, para huir como desesperados al cuarto. Al abrir la puerta sus manos entraron a mi vestido, como cuchillo en mantequilla, sus dedos tocaron mi mojada entrepierna, alzó mi rodilla sobre su hombro y se dispuso a saborear esas dos horas de humedad acumuladas, no sé si fue el alcohol o si en verdad el príncipe azul gozaba de habilidades superiores, pero debo decir que fue un trabajo supremo el que hizo al lengüetear entre mis piernas, porque casi se me dobla la rodilla de mi única pierna de apoyo cuando me estremecí en mi primer orgasmo del año.

 


Después de tan considerado regalo de año, no pude quedarme atrás y lo lleve a la silla más cercana, le di unos tragos más de ron con mi boca mientras le desabrochaba el pantalón y la camisa y lo monté majestuosamente frente al espejo para que tuviera una vista panorámica, después lo lleve a la cama y tras perder la cuenta de las posiciones que efectuamos le pedí que me montara y me diera unas cuantas nalgadas, no pude más y tuve otro orgasmo ...

 

Todo un cuento de hadas muy a la Lady Motel.

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