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Jueves, 19 Octubre 2017 01:21

En algún lugar de la ciudad

Escrito por Maria Jose Remedios
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Cuando conocí el ambiente SW fue casi por error, pero si algo realmente me gustó fue que las parejas eran tremendamente fieles, se conocían tan bien como para compartir su cuerpo con otros. Obvio, las verdaderas parejas SW; aquellas que lo intentan por salvar su matrimonio, o por puro morbo o peor aun, por cliché, caen del vuelo casi de inmediato. Todavía no conozco tanto de ese mundo, pero lo que he visto me encanta.
Varios son los bares y clubes SW, que se ostentan como tales por su apertura ante las relaciones sexuales, discreción y localidades especiales para eso. Cada uno tiene algo especial, no hay mejor, ni peor, sólo diferente. Uno debe elegir su estilo, y al igual que en las relaciones debe conocerse bien para saber que pretende al ir, que quiere dar y que no pretende hacer.


Muchas veces el morbo ha llevado a personas cercanas a mí a decir:
-Vamos y pasamos por pareja¡¡¡¡
Pero las cosas así no funcionan. Se requiere mucho más conocimiento de la otra persona, se requiere una total empatía y sobre todo ser complice de la pareja, al grado de disfrutar de su placer.

El viesillonrnes ante muchos intentos frustrados de ir, logré llegar a un lugar al norte de la ciudad, muy cercano al aeropuerto; desde mi casa hasta allá es un monserga llegar, en horarios normales haría 2 horas, pero ya eran las 11 de la noche y el tiempo se redujo hasta 40 minutos.
El taxista me dejo en la esquina y dudo un poco al ver que no había gente y todo estaba cerrado, pero estaba segura que era ahí, era Lupita Roma Club. Mi entrada fue sencilla y sin dificultades, ya había reservado, así que con tan solo decir mi nombre pasé; quién más se llama Lady Motel.
El lugar estaba lleno, las parejas eran tan heterogéneas como esta ciudad. Edades indistintas, estilos diferentes, era como un gran menú para elegir la interacción.
Las parejas parecían conocer el lugar muy bien, como si fueran cada semana. Entonces recordé una celebre frase de profesor de mi prima “La rumba es cultura “ y yo diría “El SW también es cultura”.
Para calentar los motores striper salieron e hicieron lo suyo al bailar lentamente para descubrir sus cuerpos entre música y aplausos. No soy fan de los musculosos, prefiero a los hombres normales, sin embargo aprovecho las tocadas y que me toquen.
La platica y la cachondearía subían lentamente, las cosas iban por buen camino. Luego de 15 minutos la música cambio y todos salieron a la pista para bailar; las mujeres sudaban bajo el vestido y eso me excitaba.
El lugar era sencillo pero no por ello malo, era como estar en un lugar de mucha tradición, las parejas muy educadas y siempre atentas a las señales de otras. Tuve un gran error al ir en un día que sólo era para parejas, todo mundo me preguntaba por la mía.
El baile me calentó y ya había visto con quien interactuar, pero…… (continuará) 

 

El SW no es algo sacado de la manga, ni tan nuevo como algunos hacen creer, y mucho menos es coger por coger, es toda una cultura con reglas, con espacios especiales para cada cosa y con un gran respeto por los gustos y límites de cada persona.

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