Lunes, 20 Abril 2015 00:00

HOTEL XANADÚ

Escrito por ladymotel
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Para empezar quiero decir que siempre he querido recorrer uno por uno los moteles de Tlalpan, así como cuando uno entra a una tienda y luego a otra en un centro comercial. No sólo a verlos, porque para ver arquitectura y decorado mejor la Condesa o la Roma, obviamente a probarlos; pero quien sabe si exista un hombre que aguante tanto o si yo termine sin rozaduras.

Uno de esos moteles es Xanadú, ubicado cerca del metro Villa de Cortés su apariencia por afuera no es tan vistosa, parecería más bien uno de eso típicos moteles de playa, de hecho esa misma sensación da al entrar, tal vez es como generar una isla en la ciudad.

Iba yo con el afamado palito de pan, que si recuerdan en entregas anteriores es un chico delgado, tan delgado como un palo de pan, hasta parecería que se romperá y más si lo remojo en leche.

Al entrar as la habitación la combinación de colores blanco y verde limón genera una sensación de frescura y amplitud. Una jacuzzi con acabados en color negro al fondo nos recibía invitándonos a pecar.

El niño palo de pan observó mientras me vestía con un atuendo de incluía una corset de color negro con lentejuelas, una tanga negra con un delgada línea rosa (tanga que por cierto él me había regalado) y medias caladas negras. Me miré unos minutos al espejo y pensé

“Que buena pierna tengo, si tan sólo tuviera más cadera”

pero dos segundos más tarde y como la buena narcistia que soy me dije:

“Bueno, poquito pero todo en su lugar”

Mientras pensaba eso los brazos delgados y blancos de palo de pan me cubrieron las pocas caderas y me giraron la cabeza para permitir que me besara el cuello.

Son de esas sensaciones que uno no debe reprimir, reprimirlas es casi antinatural. Me deje llevar, y de un abrir y cerrar de ojos estaba ya en la cama, sus manos recorrían lentamente mis muslos y rodeaban mi pelvis. Los besos calentaban el momento. Su miembro en mi boca como un indicativo para la felación no me llamaron dos veces a la acción. La erección crecía y mi placer encendía. Mis piernas temblaban de tan sólo pensar en que sucedería.

Palo de pan me sorprendió y me cargo hasta el jacuzzi en el cual cabíamos perfectamente ambos y hasta podíamos maniobrar para juguetear. Mi lencería se había mojad, pero nada nos importó; colocamos burbujas en el agua y jugamos a quitarme la ropa a besos.

Una vez sin nada las caricias se hicieron más intensas y los besos acercaron los cuerpos de tal forma que el clap, clap comenzó a escucharse. No había nada más que decir, los gemidos hablaban por si solos.

Sus manos daban un masaje sobre mi clítoris mientras su miembro hacia el trabajo duro.

Salí con mucho cuidado de no resbalar del jacuzzi y aún con burbujas sobre todo mi cuerpo para ir directa a la cama. Posiciones faltaron para hacer de nuestros cuerpos rehenes del deseo.

De las cosas que más me enamoran es que me pongan en cuatro puntos, tal vez es porque es de las posturas que me hace llegar al orgasmo. Por desgracia como ya saben palo de pan tiene problemas para durar mucho, así que con un orgasmo basto para dejarlo sin fuerzas y ver mi cara con un facial. Ni modo.

Unos besos finales remediaron la situación, mi boca temblaba mientras besaba mis labios.

Disfrute hasta el final, el tiempo nos comía y debíamos salir corriendo del lugar.

Al salir el motel guarde mis cosas, las cuales tuve que andar pescando del jacuzzi, por desgracia no encontré mi tanga… si alguien la ve me la podría regresar??

 

 

hotel XANDÚ

SENCILLA 340

JACUZZI 470

 

Visto 1797 veces Modificado por última vez en Martes, 21 Abril 2015 00:21

1 comentario

  • Enlace al Comentario mario Martes, 21 Abril 2015 23:19 publicado por mario

    Muy buena la narración me exite y nimodo mi mujer pagará

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